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Sideropolis, al Europeo Máster de Powerlifting

Acumulan récords y campeonatos de España. Próximo reto, Europa. Ana Sternfeld, Marcos Fernández y Ashkan Farhangui van a formar parte del equipo español que participará en Hungría en el Campeonato Europeo Máster de Powerlifting. Será entre el 5 y el 10 de marzo. “Estoy tranquilo. Los entrenamientos están yendo bien y creo que podré volver a subirme al podio”, explica Marcos. El levantador que ya se colgó la medalla hace tres años en la Copa de Europa, donde acabó tercero en su categoría. “Al menos, con las marcas que tengo, puedo lograrlo en sentadilla”.

Marcos Fernández

Para eso no hay otro secreto. Entrenar a conciencia, con disciplina y con la mejor programación. Sólo así se puede rozar, a sus 42 años recién cumplidos, el récord de España absoluto. Un estado de forma que para nada envidia al que demostraba cuando inició su carrera deportiva en 1998. Un ejemplo para todos sus compañeros. “El powerlifting es mi pasión”, sentencia. “Pasión, fuerza y trabajo”, resume Ana.

Ana Sternfeld

“Estoy enamorada de este deporte. Me veo más fuerte cada día, más vital”. A sus 50 años, para ella va a ser su primer campeonato internacional. También el de Ashkan, que tras un tiempo apartado de la competición, ha retornado con 40 años como un huracán al panorama nacional del powerlifting: “Compagino el entrenamiento con el trabajo y con mi vida familiar, un equilibrio importante para seguir compitiendo y mejorando. La técnica es muy importante. Y respetar los porcentajes que me especifica mi preparador”.

Ashkan Farhangui

Los tres levantadores de Sideropolis son, sin ninguna duda, exponentes de lo que significa este deporte, que va más allá del típico levantamiento de pesas. Y como tal, llevarán el nombre de Madrid fuera de nuestras fronteras, gracias también al apoyo del Ayuntamiento y la Comunidad.

EL POWERLIFTING O LEVANTAMIENTO DE POTENCIA

Hay quien puede confundirlo con la halterofilia, porque también se utilizan barras y discos. Y sí, son de la misma familia, los deportes de fuerza, pero ni los materiales son los mismos, ni el entrenamiento ni la técnica se parecen.

Samer Kichi, entrenador

El powerlifting se compone de tres movimientos. El primero, la sentadilla. El levantador, con el peso en la espalda, desde su posición completamente erguido, tiene que descender, agachándose hasta una posición de cuclillas, para desde ahí incorporarse hasta quedar de nuevo erguido. El segundo es el press de banca. El atleta, tumbado sobre un banco, baja la barra desde la posición de inicio, con los brazos completamente rectos, hasta que toca el pecho. Una vez que recibe la orden del juez, debe levantar el peso hasta que sus brazos están de nuevo estirados. Y el tercer movimiento es el peso muerto. Ahí, la barra, cargada con los discos, descansa sobre el suelo. El powerlifter, que así se denomina al levantador en su argot, debe elevar todo ese peso hasta quedar completamente de pie. No se trata de moverlo hasta por encima de la cabeza, como en halterofilia, sino subirlo hasta la altura de la cadera. La barra, por tanto, realiza menos recorrido, pero se puede cargar con mucho más peso, como ocurre también en la sentadilla.

En definitiva, el powerlifting es un deporte que además de ser beneficioso por sí mismo, puede servir también de complemento para mejorar no sólo en la vida diaria, sino también en otras disciplinas deportivas, y de la vida misma, que requieran fuerza, resistencia y, como reza su nombre, power, potencia.

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